“DOCUMENTALES”

Amour Fou (Claus y Anel) | Ciclos, Noticias, Proyecciones | Viernes, Enero 22nd, 2010

CICLO “DOCUMENTALES”

(DEL 10 AL 31 DE ENERO DEL 2010)

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„A mí me da igual, con que medios trabaje una película, si es una película de actores con imágenes puestas en escena o un documental. Una buena película habla de la verdad, no de la realidad.”

(Sergej Eisenstein)

MÁS SOBRE EL CICLO

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DOMINGO 10 DE ENERO

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“LA VIDA LOCA”

Muriendo la vida loca…

Lo que para Ricky Martin y compañeros de este lado de la sociedad es una palabra

fácil de decir, pero que nunca vivirán, para otros es realmente una locura

RESEÑA

vida loca

El Salvador

2008

Dirección: Christian Poveda

Duración: 90 min.

DOMINGO 17 DE ENERO

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“EN EL HOYO”

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México

2006

Dirección: Juan Carlos Rulfo

Duración: 105 min.

DOMINGO 24 DE ENERO

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“SOBIBÓR, 14 OCTOBRE, 1943, 16 HEURES”

El 14 de octubre de 1943 a las 16:00 hrs. inicia la única sublevación exitosa

dentro de un campo de exterminio nazi, en el campo de Sobibor.

RESEÑA

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(”Sobibor”)

Francia

2001

Dirección: Claude Lanzmann

Duración: 95 min.

DOMINGO 31 DE ENERO

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“SUPER 8 STORIES”

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(”Super 8″)

Yugoslavia

2001

Dirección: Emir Kusturika

Duración: 101 min.


“SOBIBOR” (2001)

Amour Fou (Claus y Anel) | Reseñas | Viernes, Enero 22nd, 2010

El nacionalsocialismo alemán y en particular el brutal exterminio de los judíos por parte los alemanes y sus colaboradores no dejaron solamente millones de muertos, sino mucho más. Uno de los legados de este suceso único e incomprensible es la pregunta de cómo entender lo sucedido. ¿Cómo fue posible que un pueblo entero a mitad del siglo veinte fue capaz de liberar tanto odio, tanta brutalidad y tanta calculación fría para querer exterminar a todos los judíos del mundo? Y aunque se han hecho miles y miles de estudios, ensayos y libros precisamente sigue la pregunta del porqué del holocausto; la cual nunca se podrá contestar. Y parte de todo este trabajo de asimilación de lo inasimilable es la pregunta como “narrar” la Shoah. ¿Cómo hablar de algo incontable, de algo que rebasa los límites de la capacidad de comprensión del ser humano? Y para el cine o la producción de imágenes en general la pregunta sería ¿cómo representar en imágenes lo inimaginable?

El director francés Claude Lanzmann trata de darle imagen a la Shoah. Resultado de esto es por un lado el documental “Shoah” (1985), de más de nueve horas de duración, y por el otro lado “Sobibor” (2001). Mientras que en “Shoah” el enfoque está en la narración del exterminio judío por parte de los alemanes y se muestran entrevistas con varias victimas y sus verdugos,  en “Sobibor” el enfoque es completamente diferente. El 14 de octubre de 1943 a las 16 horas – fecha y hora son parte del título de la cinta – inicia la única sublevación exitosa dentro de un campo de exterminio nazi. En el campo de Sobibor la SS había gasificado a más que 250.000 judíos, pero solamente hasta el 14 de octubre de 1943. Bajo el mando del oficial Alexander Petscherski, un grupo de prisioneros – en su mayoría soldados del ejercito rojo con experiencia en acciones militares – logró planear una sublevación contra sus opresores. Y esta acción violenta sería la única sublevación exitosa dentro de un campo nazi, dejando muertos a varios integrantes del cuerpo de la SS del campo. Parte de los prisioneros lograron escapar, otra parte fue ejecutada – destino que también sin sublevación les hubiera esperado – y otros fueron capturados tras su huida y también ejecutados. Después de estos hechos los nazis cerraron el campo. Y aunque esta sublevación no le quita nada de horror a la matanza industrialmente organizada de los judíos, es una prueba de que los judíos no se dejaron matar sin resistencia, como muchas veces lo narra la historia.

Las imágenes que Lanzmann usa no documentan lo sucedido. Él nunca usa material original, fotos, filmaciones, nada. Tanto en “Shoah” como en “Sobibor” solamente vemos entrevistas o filmaciones de los lugares de la barbarie, pero hoy en día. Para Lanzmann la brutalidad y la violencia de los asesinos no puede ser representada en imágenes. Y así en “Sobibor” lo único que escuchamos es “la viva voz de un sobreviviente”, de Yehuda Lerner. Lanzmann había entrevistado a Lerner, uno de los pocos sobrevivientes de la sublevación y hasta hoy en día símbolo de la resistencia judía, durante su rodaje de “Shoah”. Pero al editar la cinta Lanzmann se da cuenta que esta historia peculiar de Lerner se merece un lugar especial y así decide hacer esta cinta. Y desde un principio el héroe de “Sobibor” es Lerner. El día de la insurrección tenía apenas 16 años y que había llegado hasta el campo de Sobibor era una de estas pocas y fatales historias de suerte, de las cuales existen algunas. Antes de haber sido transportado a Sobibor, Lerner ya se había escapado de otros ocho campos de prisioneros nazis durante siete meses. Siempre fue capturado, pero siempre tuvo la increíble suerte de no haber sido matado. La primera parte de “Sobibor” acompañamos a Lerner en su “camino” a Sobibor. Desde Varsovia, pasando por Minsk la cámara muestra las estaciones de sus huidas y capturaciones. Vemos imágenes de Varsovia actual, de Minsk y del campo polaco y bielorruso. Un tren de carga, pasando por el campo polaco recuerda a los trenes que llevaban a los judíos presos hacia la exterminación.

Y este contraste entre la narración de Lerner y las imágenes casi idílicas de la Polonia rural es lo transcendental de la forma de este documental. Las imágenes las tiene que crear el que ve la cinta. No nos son presentadas imágenes honoríficas, con judíos muertos de hambre o montones de cadáveres. Estas imágenes se crean en las cabezas y así Lanzmann también comprueba la actualidad de lo narrado. Lo bonito de las imágenes está interrumpido cuando Lerner narra que los asesinos de la SS, cada vez que ejecutaban a judíos, espantaban a unos gansos que criaban para que no se escucharan los gritos de las victimas. Por varios minutos la cámara filma un grupo de gansos gritando y a más tardar ahí la película deja de ser filmación de algo bonito. Después de una largo silencio en adelante vemos la pura entrevista con Lerner, solamente su cara y las voces de Lanzmann, de una interpreté y del propio Lerner.

Y Lerner con el tiempo no solamente se convierte en el protagonista de la cinta sino en su héroe. Cuando narra como tomó una hacha para matar a un oficial de la SS, partiéndole su cráneo, vemos su sonrisa y le queremos felicitar. Y así toda la cinta simpatiza cien por ciento con los sublevados y se identifica con ellos. De esta forma Lanzmann en una entrevista sobre “Sobibor” habla de la “necesidad de matar” y de su justificación. Lerner afirma no haber matado a nadie ni antes ni después de este día, pero este asesinato fue uno justo y necesario. Pero al final Lanzman también deja claro, que este acto fue algo único, que todo el resto del exterminio judío fue algo inmostrable e inimaginable y así nos evita la pena de querer aplaudir después de esta cinta.

“DOCUMENTALES” (DEL 10 AL 31 DE ENERO DEL 2010)

Amour Fou (Claus y Anel) | Reseñas | Sábado, Enero 9th, 2010

„A mí me da igual, con que medios trabaje una película, si es una película de actores con imágenes puestas en escena o un documental. Una buena película habla de la verdad, no de la realidad.”

(Sergej Eisenstein)

“Es lógico, que si el cine se constituye a través de la producción de signos, que la idea de una no-intervención es pura mistificación. Lo que de hecho capta la cámara, es el mundo ‘natural’ de una ideología dominante.”

(Claire Johnston)

Las primeras películas de la historia cinematográfica fueron documentales. La “Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir” de los hermanos Lumiére por ejemplo muestra a trabajadores saliendo de una fábrica. En una sola toma con la cámara puesta en frente de la entrada de la fábrica se ven las personas como salen de su trabajo. Sobre todo debido a razones técnicas – en las grandes cámaras no cabía mucho material fílmico – no se contaban historias. Hoy en día esto ha cambiado mucho, hasta tal grado, que los mismos documentales muchas veces ya nos cuentan una historia. En gran parte de su historia los documentales han sido usados para propaganda política y para relatar noticias, sobre todo por parte de los Nazis en Alemania y los fascistas italianos.

Primeras reflexiones teóricas sobre documentales y sobre todo sobre la cuestión de qué tanto puede una cámara representar la realidad, la hacen los vanguardistas del cine ruso y entre ellos Dziga Vertov, con su cinta “El hombre con la cámara” y su proyecto de Kino Prawda (Cine-Verdad). Y con Vertov generaciones de cineastas han discutido en que tanto un documental realmente es pura documentación de hechos.

En los sesentas estas reflexiones se cristalizan en Francia en el “Cínema vérité” y el “Direct Cinema” en Norteamérica. La pregunta torna en como el hecho de filmar algo con una cámara ya influye en lo que se filma, en cómo por ejemplo se porta una persona entrevistada enfrente de una cámara y que tanto el simple hecho de ver algo, no con los propios ojos sino a través de lentes, a lo mejor con luz artificial y quizá con personas maquilladas ya distorsiona y cambia la realidad. En “El hombre con la cámara” por ejemplo Vertov convierte la cámara en actor activo dentro de la misma cinta y así nos da a entender que lo que vemos no es la realidad en si, sino la realidad vista por otros ojos.

Es ahí donde también entra lo arriba citado de Eisenstein y Johnston. En un mundo antagónico y contradictorio hay que distinguir entre la realidad y la verdad. Lo que vemos en la superficie de los fenómenos que captan los ojos siempre está ya sobrepuesta la “ideología dominante.” Siempre hay una verdad oculta atrás de la realidad. Y una producción fílmica nunca puede ser natural, nunca es real sino una ilusión de realidad. Para películas documentales esto trae como consecuencia que siempre están en tela de juicio entre realidad y ficción. Algunos documentales simplemente no se cuestionan a si mismos y se autoproclaman ser realistas y en otros casos -y ejemplares son ahí las discusiones antes mencionadas en el “Cínema vérité” y el “Direct Cinema”-, si se cuestionan y esta paradoja se vuelve parte de las obras mismas.

Para mayor distinción Bill Nichols en su libro Representing Reality: Issues and Concepts in Documentary hace una diferencia de cuatro diferentes formas de documentales: Expository Mode, en el cual el público está indoctrinado autoritariamente con un Voice-Over; el  Observational Mode, en el cual el cineasta y su equipo tratan de abstenerse lo más posible de los hechos “reales”; el Interactive Mode, en el cual el equipo interactúa con el mundo que observa y el Reflexive Mode, el cual cuestiona ésta forma de representación objetiva.

Las películas que les estaremos presentando en este ciclo son ejemplos de cintas que representan el modo observatorio e interactivo dentro de esta clasificación y esperamos que los disfruten.

“LA VIDA LOCA” (2008)

Amour Fou (Claus y Anel) | Reseñas | Sábado, Enero 9th, 2010

Esta vida loca del título de la cinta para algunos ya es el pasarse el alto o salir de un bar a las doce de la noche y tener la travesura de seguir tomando en otro lado, y a veces hasta estos “locos” al otro día tienen que trabajar, realmente unos “freaks”.

Para las personas que Christian Poveda acompaña en esta película, que el mismo director nunca vio estrenarse en cines de El Salvador, la vida loca es la cotidianidad. Es un vivir constante con la muerte, con violencia, drogas, familias separadas, la cárcel, la represión policiaca y entre ellos mismos. Y esta misma muerte es la que marca el ritmo de la película y la que le da estructura. Y cada determinado momento se escuchan uno balazos lejanos y después solamente vemos ataúdes, médicos forenses ya acostumbrados a recoger cadáveres o policías con guantes anti-sida, que recogen los cadáveres con reproche.

Al mismo tiempo la gran ventaja del documental “La vida loca” es que la muerte, los asesinatos y la sangre no son los elementos principales de la película. Muertes, sangre etc. ya nos las pasan bastante en la tele y Christian Poveda nos deja en paz con historia sensacionalistas y amarillistas. Para él lo importante son los pandilleros a los cuales se pudo acercar durante cuatro años (y después también para él la muerte) con la pandilla Mara 18, una de las dos grandes pandillas de los Maras existentes en América Latina y los Estados Unidos. Poveda realmente se interesa por las personas que documenta, en su mayoría jóvenes de 13-17 años. Vivió entre ellos antes de hacer su película, entrevistó a 170 Maras para conocerlos y para que ellos le tuvieran la confianza de trabajar con él. El resultado es un documental que logra una gran intimidad y es un documental completamente comprometido con los Maras. Comprometido no en el sentido de que el director comparta sus ideas, pero las hace entendibles. El mismo Poveda en una entrevista decía: “No creo en esa frase bien gringa que dice born to kill, nacido para matar. Un niño no nace para matar: hay circunstancias que lo llevan a eso. Hay algo grave en esta sociedad, porque no son casos aislados: hay miles y miles.” (Estas y otra citas en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5565-2009-09-20.html)

Las maras nacen en los años 80´s en barrios de Los Ángeles. A comienzos de los ’80, como consecuencia de la guerra civil entre las fuerzas armadas gubernamentales y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, unos 200.000 salvadoreños se refugiaron en Estados Unidos, la mayoría en Los Ángeles. “Cayeron en barrios de pandillas chicanas, bastante tradicionales ahí. Y muchos ex integrantes de los escuadrones de la muerte y desertores del ejército y la guerrilla salvadoreños, gente con experiencia militar, se organizaron e hicieron una pandilla, en principio para defenderse. Y poco a poco se convirtieron, allí mismo, en una de las principales. Con los años hubo una pelea entre dos jefes por una mujer: terminaron matándose, los dos. Y entonces se dividieron: quedó la Mara Salvatrucha y hubo un sector que se salió e integra una pandilla chiquita, chicana, que estaba moribunda, y la reactivan. Como estaba localizada en la calle 18 de Los Ángeles se llamó así. En 1992, cuando la guerra terminó, Estados Unidos facilitó el regreso de los salvadoreños poniendo a disposición aviones y dinero, pero además abrieron las cárceles y mandaron de vuelta a los jóvenes que estaban presos. Nunca hubo pandillas en El Salvador, pero los que volvieron reconstituyeron las maras y la guerra que llevan entre ellas. Recogieron, además, muchos huérfanos de la guerra. Hoy son unos 15.000, tienen entre 12 y 25 años y siembran el terror en el país.”

La población de El Salvador es de 5.744.000 habitantes. Cada día se cometen diez homicidios: es el país más densamente poblado de América latina y uno de los más violentos. Cada día mueren, en enfrentamientos, cinco Maras. Poveda entrevistó y retrató a 190 antes de escoger a quiénes seguirían para el documental: el 70 por ciento eran huérfanos de un padre o de los dos. Los abandonan, se van a trabajar a Estados Unidos, los dejan con abuelos o tíos. “Ellos se consideran guerreros de una. Los que no pertenecen a las pandillas son ‘civiles’. Tienen organizaciones muy estrictas, con reglas muy fijas: el que se aparta se la juega. No le dan valor a la vida: la única cosa es sobrevivir el día a día y pelear para la pandilla. La gran mayoría no pasa de los 20. Los más viejos son los que van a la cárcel.” Y Poveda nos acerca a esta tribu, con todos sus rituales. Se ven grupos muy unidos, formados como pequeñas guerrillas o grupos militares.

Al vivir en una sociedad que no les ofrece nada, en las Maras buscan diversión, cariño, auto-estima y unión. Una unión muy frágil y autoritaria, como también lo muestra el documental en  ritos de iniciación para entrar a la mara o en los rezos en los sepulcros de los compañeros, que pasan muy seguido.  Y fuera de esta unión está todo lo que no es cien por cien “mara”, el que se quiere salir es traidor y le espera la muerte segura. Y los más grandes enemigos son los de la otra mara, la Salvatrucha.

La cámara siempre está cerca de los protagonistas y Poveda logra a través del ojo de la cámara que se sienta empatía para los protagonistas.  Y la fuerza del estado nos es mostrado como algo fuera, como algo del otro mundo.

En El Salvador, Honduras y Guatemala los gobiernos de derecha, al igual que los gobiernos locales en Los Ángeles o Nueva York en los ochentas han optado por la pura represión contra las maras. Es una sociedad que no sabe que hacer con estos chavos, lo único que saben hacer es mostrar fuerza y autoridad. Incluso cuando un pandillero “veterano” inicia un proyecto para terminar este círculo vicioso de violencia lo único con que responde el gobierno es la represión y la prisión. Habrá que ver como siguen las cosas en la política de El Salvador, en donde el año pasado un gobierno de izquierda llegó al poder.

En una escena una jueza dice “yo no estoy aquí para juzgar la pobreza, estoy aquí para hacer valer la ley y las reglas de buena convivencia.” Pero estas reglas no funcionan porque está algo, que está encima de estas normas: la pobreza tanto material y (quizá aún más) emocional de los pandilleros. Ellos tampoco están aquí para ser juzgados, están aquí para sobrevivir y para esto piensan que la muerte de otros es la mejor forma de lograrlo. Después de haber logrado que todos estén fuera de pobrezas podemos hablar de reglas sociales y leyes.

Para Poveda esta película no es válida solamente para El Salvador sino es universal: “Cuando se margina a una parte de la población surgen estas cosas. En Francia, el 70 por ciento de la delincuencia juvenil proviene de la inmigración, y esto es consecuencia de las malas políticas que se llevan desde hace 40 años. No se ha llegado a lo que pasa en El Salvador, pero la violencia está creciendo mucho. Hasta hace muy poco en Francia no había homicidios por armas de fuego, y son cosas que ahora aparecen en las pandillas. Y esto también va a aparecer en España si no hacen un trabajo político y social de integración. Quizá dentro de 15 o 20 años habrá pandilleros del tipo salvadoreño en Europa”. Sea como sea, hablar de una vida loca para Ricky Martin es una locura cínica y no cambiar por completo esta sociedad para darle una oportunidad a gente como la documentada en esta cinta también.

“EL SILENCIO DE LOS CELULOIDES”

Amour Fou (Claus y Anel) | Ciclos, Noticias, Proyecciones | Viernes, Diciembre 4th, 2009

CICLO “SILENCIO”

(DEL 6 AL 27 DE DICIEMBRE DEL 2009)

SILENCE

La ausencia de palabras en este ciclo, refleja de cierta forma un silencio presente en la sociedad moderna. Mientras más voces se escuchan, mientras más información rueda por el planeta, mientras más películas o música se consumen, entonces menos se habla. VER MÁS

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DOMINGO 6 DE DICIEMBRE

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“LE SAMOURAÏ”

Es el retrato aséptico de una sociedad deshumanizada y en la cual entre los hombres reina el silencio.

RESEÑA

EL SILENCIO DE UN HOMBRE

(”El silencio de un hombre”)

FRANCIA

1967

Dirección: Jean-Pierre Melville

Duración: 105 min.

DOMINGO 13 DE DICIEMBRE

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“GHOST DOG- THE WAY OF THE SAMURAI”

GHOST DOG

(“El camino del samurái”)

Estados Unidos

2000

Dirección: Jim Jarmush

Duración: 116 min.

DOMINGO 20 DE DICIEMBRE

(17:00 Y 19:00 hrs.)

TULITIKKUTEHTAAN TYTTÖ”

LA CHICA DE LA FABRICA DE CERILLAS

(“La chica de la fábrica de cerillas”)

Finlandia

1990

Dirección: Aki Kaurismäki

Duración: 68 min.

DOMINGO 27 DE DICIEMBRE

(17:00 Y 19:00 hrs.)

“TYSTNADEN”

EL SILENCIO

(”El silencio”)

Suecia

1963

Dirección: Ingmar Bergman

Duración: 96 min.

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“LE SAMOURAÏ” (EL SILENCIO DE UN HOMBRE), 1967

Amour Fou (Claus y Anel) | Reseñas | Viernes, Diciembre 4th, 2009

Con Jef Costello (Alian Delon) el director Jean Pierre Melville no creó al último de los Samuráis, pero si una versión muy moderna. Costello guarda mucha semejanza con los samuráis de las películas de hasta entonces, hombres solitarios y callados, que vivían para luchar y matar.

Pero hay una gran diferencia entre Costello y los samuráis feudales. Mientras que aquellos tenían un amo al cual le juraban lealtad hasta la muerte, Costello es cien por ciento un trabajador capitalista. No tiene ningún vínculo emocional con sus jefes o los que le encargan asesinatos. Es un asesino a sueldo, no solo solitario, sino también sin emociones, ni siquiera sabe quienes son les que le encargan el trabajo. Más que Samurai es un hombre-máquina. Sus actos y movimientos siempre parecen medidos de una forma económica, no realiza ningún movimiento, ni dice ninguna palabra a menos que sea completamente necesario. El ser humano reducido a lo esencial. Así en las primeras escenas: se pone el sombrero, sale de su departamento, roba un carro, le cambian las placas del carro, visita a su amante -pero solamente para acordar una coartada- y lo mismo hace con sus compañeros de Póker. Y así sigue en toda la película. Jean-Pierre Melville muestra a un hombre sin atributos particulares, un asesino sin emociones, cuyas expresiones faciales casi nunca cambian, que habla solamente lo necesario a personas que ni siquiera conoce. Delon interpreta a este hombre, no solamente como un asesino sin escrúpulos, sino como el samurai arriba descrito.

Ni siquiera en los interrogatorios con la policía Costello cambia de apariencia; no muestra ningún afecto o miedo, y cuando le disparan no dice nada sino que solamente trata de curarse el solo y busca la venganza, no por emociones, sino porque es justo, ya que el amo no cumplió con su parte del pacto que se acordó. Y esto es lo único que le interesa: que se cumplan los contratos. Pero la tranquilidad y el sosiego de Costello no son de la forma que nos tranquilizan también a nosotros como espectadores. Más bien, su tranquilidad y sosiego poseen la misma frialdad con la que hace su trabajo. Jef intriga, trabaja “limpiamente”, efectivo y eficiente. Y ahí en esta forma de trabajo sobran las palabras, son un peso inútil y usarlas, podrían comprometerlo a algo. Entre menos se sepa de él, mejor para él y su trabajo. Jef observa muy bien y muy silenciosamente. Cualquier cambio en su entorno lo nota y así luego se da cuenta, cuando la policía lo quiere espiar.

Y es ahí donde entra en juego el único ser vivo, que realmente parece ser vivo en toda la película. El pájaro de Jef es el único que muestra “sentimientos” al alterarse por la entrada de personas al departamento de su dueño. Paradójicamente es un animal que muestra señales “humanas”, y este “humanismo” se encuentra encerrado, mientras que los seres humanos que no se encuentran tras las rejas no viven, sino más bien parecen muertos en un mundo lleno de mecanismos y convenciones. A veces la mirada de Jef hacía su pájaro tiene algo de envidioso, de anhelo de poder ser como el animal, como si a través de él, Jef se diera cuenta lo que podría ser una vida.

Pero Jef no es el único hombre máquina de la cinta. También la policía y los que le encargan a Jef su primer asesinato actúan de una forma mecánica. Cuando el policía dice que Jef le parece como un tigre solitario en la jungla, olvida que lo único en que se diferencian los dos, es que el policía cuenta con muchos ayudantes mientras que Jef trabaja solo, pero su forma de trabajo y de actuar son las mismas.

En esta forma maquinizada de convivencia radica la trascendencia y la metáfora de la cinta. Costello es mostrado como el prototipo de individuo aislado en el “mundo administrado”. Lo único que importan son las funciones con las que tienen que cumplir las personas. El capitalismo en esta fase reduce a los hombres a puros seres en cumplimiento de funciones. Emociones y palabras solamente estorban y le quitan al hombre su capacidad de generar plusvalía y las máquinas no hablan. Esta situación no es una que se pueda lamentar, es un hecho inherente al mundo que estamos viviendo. Toda la atmósfera de la cinta se puede relacionar con el trasfondo histórico en el que se rodó. Un mundo frío, sin emociones en una transición. Un mundo en el que nadie quisiera vivir. Y – dicho sea de paso – ahí también radica la ironía trágica histórica de los nuevos movimientos sociales que surgen en el 68, que en lugar de impulsar un verdadero cambio radical de la estructura social, lo único que logran es un capitalismo con una fachada más humana, en donde la sonrisa ya es un deber y que tiene una supuesta cara humanista porque se admiten emociones.  Así que, en vez de superar una forma social irracional solamente la modernizan y le dan una pinta de ser supuestamente „más natural“, solo porque la gente sonríe y conversa aparentando un bienestar inexistente.

En la película las emociones solamente aparecen de vez en cuando, como un pequeño rayo de luz que entra por una puerta entreabierta; como cuando Jane, la amante de Jef, le muestra algo como cariño en la última vez que están juntos (último abrazo entre Alain Delon y su esposa, actriz que interpreta a su amante, no solo en la película, ya que después del rodaje se separaron, como para mostrar el vínculo entre la cinta y la realidad en la que fue rodada).

Que los hombres parezcan como máquinas en un gran engrane -como robots en una envoltura de piel-, que sus actos sean como operaciones de una formula matemática, que siempre se tenga el control de las variables, Melville lo subraya por su forma de rodaje. Al igual que los protagonistas las imágenes parecen asépticas, sin fisuras, esterilizadas, como si el rodaje fuese una operación de cirugía, que necesita de mucha precisión. Aquí la forma sirve como encuadre del contenido y juntos hacen una unidad artística. La cámara siempre parece estar fija como las caras de los protagonistas, ningún movimiento está de más sino que todos sus movimientos también parecen estar “fríamente calculados”. Parece que estamos viendo un documental, efecto que también surge de que en varias escenas vemos el día y la hora como sobreescritas en las imágenes. Así que “Le Samouraï” tienen muchos vínculos con las películas de Samurais, con películas de gángsters y sobre todo con el “film noir”, pero a la vez los trasciende y es mucho más que estas.

“EL SILENCIO DE LOS CELULOIDES” (DEL 6 AL 27 DE DICIEMBRE DEL 2009)

Amour Fou (Claus y Anel) | Reseñas | Viernes, Diciembre 4th, 2009

El hablar se ha convertido en una cosa de expresión de banalidades o del reflejo de lo que se oye en la tele u otros lados, cápsulas sin sentido, que ya no reflejan una viva experiencia, ni expresan ideas concretas. De esta forma, el silencio de las cuatro películas presentadas en este mes en “Amour Fou” es muy realista, en tanto que refleja claramente esta ausencia de comunicación en la sociedad, que entre otras, también se autonombra “sociedad de la comunicación” o “sociedad de la información”. Dos determinaciones paradójicas, cuando la información es cada vez menos relevante y la comunicación cada vez más se convierte en puras frases hechas sin ningún fondo, expresiones prefabricadas y en un “vómito de ideas”.

La ventaja del cine es, que a parte de ser sonido también es imagen y las imágenes de las cintas que les queremos ofrecer si hablan mucho y también dan mucho de que hablar.

El resto es silencio y dejemos que hable el silencio.

“MUERA LA PATRIA, VIVA LA REVOLUCIÓN”

Amour Fou (Claus y Anel) | Ciclos, Noticias, Proyecciones | Sábado, Noviembre 14th, 2009

DOMINGO 15 DE OCTUBRE

(18:00 Y 20:00 hrs.)

“L’ ÂGE D’OR”

La edad de oro

(La edad de oro)

Francia

1930

Director: Luis Buñuel

Duración: 63 min.

Idioma frances con subtítulos en ingles

MUERTE DE FIN DE SEMANA

Amour Fou (Claus y Anel) | Noticias, Proyecciones | Jueves, Octubre 29th, 2009

NOTA: ESTE DOMINGO MUEREN LAS ACTIVIDADES EN AMOUR FOU PARA RESUCITAR EL LUNES CON ESTE ESPELUZNANTE  FILME

FUNCIÓN ESPECIAL DE MUERTOS

(19:00 hrs.)

LUNES 2 DE NOVIEMBRE

“EL VAMPIRO”

México

1957

Dirección: Fernando Méndez

Duración: 95 min.

“ZONA LIBRE CON HUMO”

Amour Fou (Claus y Anel) | Ciclos, Noticias | Jueves, Octubre 1st, 2009

CICLO “PURO HUMO”

(DEL 4 AL 25 DE OCTUBRE DEL 2009)

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DOMINGO 4 DE OCTUBRE

(18:00 Y 20:00 hrs.)

“COFFEE AND CIGARRETTES”

(”Café y cigarros”)

EU

2003

Dirección: Jim Jarmusch

Duración: 95 min.


DOMINGO 11 DE OCTUBRE

(17:00 Y 19:45 hrs.)

“SMOKING”

Francia

1993

Dirección: Alain Resnais

Duración: 140 min.


DOMINGO 18 DE OCTUBRE

(17:00 Y 19:45 hrs.)

“NO SMOKING”

no smoking

Francia

1993

Dirección: Alain Resnais

Duración: 145 min.


DOMINGO 25 DE OCTUBRE

(18:00 Y 20:00 hrs.)

“DEAD MAN”

(”Hombre muerto”)

EU

1995

Dirección: Jim Jarmusch

Duración: 121 min.

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